La Tercera
"En mi opinión, no somos como otros animales, sujetos a los caprichos de la naturaleza". Esta idea, expresada a la agencia AP, explica por qué Ray Kurzweil, destacado científico experto en tecnología e informática, ha decidido derrotar uno de los elementos connaturales a toda existencia: la muerte. Con una teoría y un plan nutricional que dejó pasmados a sus pares, Kurzweil asegura que vivirá para siempre y que la humanidad también lo logrará, exactamente dentro de 20 años. Anote el día en su calendario y prepárese a seguir un trayecto digno de la ciencia ficción.
Kurzweil -hoy de 56 años- lleva desde los 30 una dieta libre de grasas, un mecanismo ideado por él para luchar contra la diabetes tipo 2 sin tener con inyectarse insulina y que, asegura, le ha dado resultado. Su búsqueda de la inmortalidad despertó más comentarios que su régimen antidiabetes: el doctor Thomas Perls, experto en genética del envejecimiento de la U. de Boston (EE.UU.), dijo que "no estoy diciendo que Ray sea un charlatán, pero sí que sus mensajes sobre la inmortalidad están en línea con las proclamas de otros charlatanes que andan allá afuera".
En tanto, el doctor Sherwind Nulan, profesor de Bioética de la U. de Yale (EE.UU.), llama a Kurzweil un genio, pero agrega que es un producto de una época narcisista en la que la gente brillante se ha obsesionado con su longevidad: "Se olvidan de que están actuando desde el básico miedo a la muerte y la extinción, y ello distorsiona su acercamiento racional a la condición humana", sentenció.
Los puentes de Kurzweil
Para comenzar su plan de derrotar a la muerte, el científico -quien fue ganador de un premio del MIT de medio millón de dólares por sus logros y fue incorporado al Salón de la Fama de los Inventos en 2002- consume diariamente 250 suplementos vitamínicos, consume de ocho a 10 vasos de agua alcalina (con mayor concentración de oxígeno) y 10 tazas de té verde, bebida sobre la que existen investigaciones que avalan su eficacia para prevenir diversas enfermedades. A este régimen Kurzweil lo llama el primer puente hacia una vida para siempre, que ayudará a los humanos a mantenerse en forma para llegar al segundo.
El puente número dos es más complejo que una simple dieta y la ingesta de centenar de suplementos: para Kurzweil, la humanidad está llegando al punto de ser capaz de controlar y cambiar los genes de la longevidad, introduciendo nuevos trozos de ADN que detendrán el proceso de envejecimiento.
Tercera parte: robots y utopías
El tercer puente, como en toda saga fantástica, incluye robots y tecnología de avanzada. El experto, quien es precisamente uno de los más destacados en el campo, afirma que será posible insertar nanobots (complejas máquinas del tamaño de átomos) en nuestro organismo para que reparen los deterioros: destruirán enfermedades en su origen, repararán órganos y ayudarán a la inteligencia humana a llegar a su esplendor.
Pero eso no es todo: el plan del científico incluye una sociedad que podrá compatibilizar armónicamente esta existencia para siempre sin devastar los recursos del planeta, tomando decisiones en forma abierta y democrática sin demasiada interferencia por parte de los gobiernos.