sábado, 11 de marzo de 2006

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Muchas veces llego a pensar que la vida actual nos lleva a procesos tajantes, conocidos, predecibles, claros.

Día cualquiera de esta semana me encontraba sentado en un ambiente algo monótono e incluso aburrido, propio de una consulta médica y es que me encontraba justamente en tal tesoro del estrés del silencio y del paso del tiempo. Con mi vista guiada por las líneas de una revista conocida, mi sentido auditivo me lleva a levantarla y guiarla hacia la puerta donde se entraba al diagnóstico profesional de la dolencia o afección.De aquel cuarto de la sanación salía con paso seguro una mujer, quien modifica su expresión de funeral por una sonrisa propia de una fiesta de cumpleaños (propio de ocultar algo); el cambio en la expresión responde a que su mirada chocaron con la mirada de quien me acompañaba conllevando de esta manera aun proceso cerebral complicado neurológicamente: primero se reconoce el rostro, luego a quien corresponde y por último se recuerda el nombre. Con la exaltación de un "hola como estás" comienza en ese momento a sonar en forma retumbante las voces en el habitáculo del aburrimiento. Debido a mi compañía cercana, corresponde mi saludo y el casi genéticamente expuesto "como estás" (nace sin siquiera pensarlo muchas veces). Como toda conversación entre agentes lejanamente conocidos, las preguntas llevan a temas generales, lo que incluye tu actual posición en la vida.

Cinco años en la universidad me sonaron grandiosamente chocantes; a cinco años de independencia surgieron de mi reflexión al contestar sobre mi situación actual, a cinco años ya desde que me liberé de las ofertas escolares en uniformes. Quizás mi sorpresa se guía por mi vía expresiva y mi cara mostró mi asombro, ya que quien atiendía el teléfono y ordena la vida del profesional en el cuarto sanatorio, se sorprende y comienza a recordar el primer día que anduve en la consulta hace ya seis años. Esto no quedó aquí, he estado bastante tiempo desde ese momento pensando en lo rápido de la vida de hoy, en lo poco fuera de la línea general que muchas veces llegamos a caer y genera en ello un período de Inicio y Término marcado, sin curvas entre las distancias. La ansiedad del primer día de este nuevo mundo académico y por ahora pensar en marzo es lo que recuerdo, lo que claramente no representa el período de cuatro años. En cinco años existen diez cambios de estaciones, en cinco años podemos tener 6.6 hijos cada pareja e incluso más si es que el destino es generoso; en cinco años podríamos renovar cinco contratos anuales, realizar viajes por el mundo e incluso realizar 360 vueltas a este mismo considerando demorar cinco días por viaje, cinco años incluye muchos eventos relevantes, sucesos para el recuerdo, para el futuro, para las bases de la vida que queda. Sin embargo hemos llegado a vivir con la cabeza gacha como el avestruz; estudio, trabajo, trabajo, estudio y nada que no sea planificado hacen que el tiempo pase a sobre saltos dejando marcas tan solo de los momentos que rompen esta línea de la monotonía diaria, no por nada los mayores recuerdos son de la infancia, donde no hay normas ni tiempos que cumplir estrictamente.

Un año más pero no por eso igual; tratar de encontrase consigo mismo será de mucha importancia, de frenar en la carretera del tiempo y reflexionar de lo que va de camino y de lo que viene en la ruta. Consideremos a los relatos de los abuelos, quienes llevan el rol en las familias de quienes construyeron diarios de vida, quizás por que no se veían influenciados por los actuales ritmos de vida. He llegado a pensar incluso que algo tan cotidiano como la televisión y los computadores nos han llevado a marcar una personalidad exigente ante el tiempo y los logros. La primera nos envía mensajes, imágenes, sonido y color a una velocidad de milésimas de segundo lo que nos lleva a pensar rápidamente, procesar la información, vivir rápido y por sobre todo, a estar frente a la cajita de colores en una posición vegetal, tan sólo recibiendo y no actuando. Por el segundo, cada día exigimos mejores procesadores, más rápidos, mayor velocidad en Internet, mayor velocidad del doble clic, generando lógicamente una estrés ante cualquier retardo del sistema. Así, podría llevar a este texto una lista amplia de asunto que nos llevan a estos ritmos que generan perdernos en el tiempo y tan solo recordar algunos momentos; muchos años atrás cualquier distancia entre ciudades llevaba días incluso semanas, lo que hacía de la propia vida algo más holgado y lento. Hoy exigimos estar acá y luego allá en minutos o a más tardar horas.

Quizás las grandes empresas en suministro de combustible han notado la necesidad de las personas al hacer un alto; quizás el ON THE RUN de la vida será el próximo negocio que generará millones por su concurrencia y necesidad; quizás es tiempo de parar y reflexionar.


Mrbio



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yo aia posteado aqui?¿?¿? sisisisisisi porque ya no estan los post?¿?¿? buuuuuuuuuuuuuuu y maentima los escribi 2 veces jauajuajaua o 3?¿?¿? pero bueno tu ya saes lo que opine de eso que escriiste!!!Guiño